
Eric Clapton Shaw (Ripley, Reino Unido, 30 de marzo de 1945). Guitarrista británico de blues. Apodado "slowhand" (mano lenta), Clapton ha sido uno de los artistas más respetados e influyentes en la era del rock. Su estilo musical sufrió múltiples cambios a lo largo de su carrera, p
ero sus raíces siempre han estado en el blues. Este músico es reconocido como un inovador en varias etapas de su carrera, como son el blues-rock (con John Mayall's Bluesbreakers y The Yardbirds), rock-blues-jazz fusion (con Cream), y también como solista. También ha tocado con "Derek and the Dominos" y "Blind Faith" y colaboró con The Beatles en el la grabación del albúm The Beatles como solista en la canción "While my Guitar Gently Weeps". Su guitarra eléctrica favorita y más utilizada es la Fender Stratocaster, también tiene preferencia por Fender en otros tipos de guitarras. En sus últimos trabajos rinde tributo a Robert
Johnson, bluesman al que siempre ha considerado como la mayor influencia musical en su carrera.
Eric Clapton nació en The Green, Ripley, Surrey, Reino Unido, como hijo ilegítimo de Patricia Molly Clapton, de 16 años, y Edward Walter Fryer, un piloto canadiense de 24 años. Su padre regresó al lado de su esposa en Canadá antes de que Eric naciera. El niño creció con sus abuelos en la creencia de que eran sus padres, y de que su madre era su hermana. Años
después su madre se casó con otro soldado canadiense y se mudó a Canadá, dejando a Eric con sus abuelos. Cuando éste tenía nueve años descubrió la verdad, siendo este un momento decisivo en su vida. El día en que cumplía 13 años, recibió
como regalo una guitarra, que él solo aprendió a tocar. A la edad de 17 formó su primer grupo, The Roosters (Los Gallos).
El joven músico creció oyendo grabaciones de blues de Robert Johnson. Clapton se forjó un estilo distintivo sintetizando influencias del blues de Chicago y de gr
andes guitarristas de este género, como B.B. King y Freddie King.
Salto a la Fama
En 1964 su nombre empezó a sonar como miembro de The Yardbirds, un grupo de rock and roll con influencias del blues. Ahí, Clapton rápidamente se volvió uno de los guitarristas más populares en la escena musical inglesa. Sin embargo, el músico segu
ía fuertemente comprometido con el blues, por lo que renegaba del nuevo rumbo pop de The Yardbirds, en parte porque "For your love" fue escrita por el autor pop Graham Gouldman, que había escrito hits para el grupo adolescente "Herman's Hermits" y el grupo pop '"The Hollies". Varias veces se negó a tocar esta canción y renunció al grupo tan pronto como el sencillo fue grabado.
Después de varios meses de práctica, Clapton se unió a John Mayall & the Bluesbreakers. Su ejecución tuvo una gran influencia en el primer álbum de este grupo, además de inspirar una efímera ola de grafitis que lo deificaban con el eslogan "Clapton is God" ("Clapton es dios"). En 1966 Clapton forma lo que es reconocido como el primer supergrupo de la historia del rock: Cream, con el bajista Jack Bruce y el baterista Ginger Baker. Aunque sólo estuvieron juntos un par de años, su influencia fue enorme, con temas tan conocidos como "Sunshine of your Love", "White Room" y el clásico "Crossroads".
Las presentaciones en vivo de Cream, con sus largas improvisaciones, sirvieron como modelo para muchos grupos tanto de rock pesado como de progresivo en los 60's y 70's. Tras la separación de Cream, Clapton formo otro supergrupo, Blind Faith, nuevamente con Baker y con el músico prodigio Steve Winwo
od y el bajista de Family, Rick Greich. El grupo sólo editó un disco, pero el éxito que tuvo es patente de la gran popularidad de Clapton en todo el mundo.
Etapa Solista
Después de Blind Faith, Clapton se enfoca principalmente en su carrera solista, aunque eventualmente se integra a otros proyectos fugaces como Delaney & Bonnie o Derek and the Dominos. Con este último produce uno de sus más grandes éxitos, "Layla" (dedicada a Patty Boyd, entonces esposa de su amigo George Harrison). Clapton se mantiene prácticamente inactivo durante 1971 y 1972, debido a una seria adicción a la heroína. Pete Townshend, de The Who, le ayuda a superarla y a organizar un concierto de regreso en el Rainbow Theatre de Londres en 1973. En los siguientes años sendas versiones de "Cocaine" y "After Midnight", originales de J.J. Cale, y otra versión de "I Shot the Sheriff", de Bob Marley, le llevan de nuevo al éxito. La carrera de Clapton parece debilitarse en los años 80's, pese a una exitosa presentación en el concierto multitudinario Live Aid. La edición de "Crossroads" en 1988, uno de los primeros paquetes recopilatorios en el entonces nuevo formato compact disc, revitaliza su carrera. En 1991 la tragedia golpea a Clapton, al morir su hijo Conor, de cuatro años, al caer del piso 53 de un edificio en Manhatan. En memoria de él, Clapton escribe "Tears in Heaven" (Lagrimas en el cielo), canción que se convierte en un éxito masivo. En ese mismo año, Clapton incentiva a su amigo George Harrison para que salieran juntos de gira a Japón, siendo el ex-beatle la estrella principal y acompañado de Clapton y sus músicos.
Las fabulosas presentaciones que dieron juntos no solo ayudaron a afianzar su amistad, sino
a reivindicar la fama de ambos y su calidad como fascinantes músicos. El siguiente año, la grabación del concierto MTV Unplugged de Clapton se convierte en la más exitosa de su carrera, ganando dos premios Grammy. Clapton sigue metiendo temas en las listas de popularidad como "Pretending", "Change the World" y "My Father's Eyes". Clapton se mantiene activo como uno de los instrumentistas más respetados y reconocidos de la escena musical contemporánea.
Worried life blues(BB. King & Eric Clapton)
Tears in Heaven
Hotel California (Eagles&Eric Clapton)
Hey Jude (Paul McCarteney, Elton John, Sting y Eric Clapton)
Layla
Wonderfull tonight

LOS SECRETOS sin imágenes.......casi.
Una de esas mágicas noches de concierto hablando con Raúl, casi sin conocer mis gustos musicales, va y me pide que escriba para su blog algo sobre Los Secretos (lo cual para mí supone toda una satisfacción). Lo primero que le dije fue: “tú no sabes lo que me estás pidiendo, deberías saber que es mi grupo favorito”, a lo que me contestó: “ya lo se” (algún día me explicarás porqué). Pero es que para mí Los Secretos es mucho más que eso, porque su música está tan ligada a mi vida desde hace tanto tiempo que es imposible hablar de ellos sin hablar de emociones, porque detrás de cada canción hay un recuerdo, un amigo, una lágrima, una sonrisa, una decepción, una chica. Por ello, en una segunda ocasión, volviendo sobre el tema, le dije a Raúl que me era imposible contar una pequeña historia de Los Secretos desde un punto de vista estrictamente musical, sino que tendría que escribir “mi historia” de Los Secretos, que es también la de mi vida, porque soy incapaz de separar ambas cosas (pero, que nadie se asuste, fundamentalmente hablaré de música, no voy a escribir mis memorias que todavía soy muy joven, pero con mis recuerdos como telón de fondo). En todo caso, para el que quiera documentarse a fondo sobre el grupo no puedo dejar de recomendar el libro de Miguel Ángel Bargueño “Enrique Urquijo – Adiós tristeza”, todo un tratado sobre el que
es para mi gusto el mejor grupo de pop español de todos los tiempos.Los comienzos del grupo (formado por los tres hermanos Urquijo: Enrique, bajo y voz; Álvaro, guitarra y voz; y Javier, guitarra; y Pedro Antonio Díaz, batería y voz) me pillaron algo pequeño, once añitos, aunque enseguida me llamaron la atención aquellas canciones que oía por la radio y que grababa en una cinta de esas vírgenes, fundamentalmente los tres singles del primer Lp del año 81 que llevó su mismo nombre (aunque en el año 80 habían sacado un Ep con los tres temas que cito a continuación, a los que se sumaba un cuarto “Loca por mí”), estos temas, por su orden de publicación, eran “Déjame”, “Ojos de perdida” y “Sobre un vidrio mojado”, sobre todo estas dos últimas (a la primera la he llegado a coger verdadera manía). También recuerdo perfectamente haber escuchado los dos primeros singles de su segundo disco del año 82 con el nombre de “Todo sigue igual”, el primero con igual título y también el segundo y último “Problemas”, me parecían buenísimos. Pero fue en 1983 cuando empieza mi verdadero idilio con Los Secretos. Una tarde de aburrimiento, oyendo la radio para variar, pincharon una canción del que había sido su tercer disco, publicado con el nombre de “Algo más” ese mismo año, y del que se habían extraído dos singles “No me imagino” y “Hoy no”, que ya conocía. La canción era precisamente “Al
go más”, primer corte del Lp. Por aquella época comprar un disco era para mí algo inimaginable por su precio, tan solo tenía un original, un antiguo regalo de cumpleaños “Larga vida al rock´n´roll” de Barón Rojo, y no se que ataque me dio que le pedí a mi madre dinero para comprarme ese tercer disco de Los Secretos, y me debió ver tan emocionado que accedió a darme las 300 pesetas que costaba en El Corte Inglés. Esa misma tarde ya lo tenía en casa.
Por todo lo dicho, “Algo más” es para mí un disco especial, pero sobre todo porque lo he considerado durante muchos años, y todavía lo considero, el mejor Lp de Los Secretos, aunque curiosamente haya sido un disco denostado y olvidado por el propio grupo, salvo por un par de temas que siguieron tocando, los dos referidos singles. En mi opinión no tiene desperdicio, empezando por la portada, una auténtica maravilla (durante años en la carpeta de mi amigo Álvaro, de Los tres mosqueteros). Las diez canciones que contiene son imprescindibles y una delicia “pop” para el oído, las citaría todas, pero una debilidad para mí es “De vuelta” (“…vuelve a ser como antes, vuelve a soñar”). El peso de la composición lo llevó Enrique
Urquijo, que escribió siete de los diez temas, uno a medias con el batería Pedro Antonio Díaz, “En el bar”, que también lo canta (sorprendentemente es la única composición de Pedro para este di
sco). Álvaro se descuelga con dos verdaderas perlas por él cantadas, “Tienes que cambiar” y “Perdida la ilusión”. La décima joya del disco, “Callejear”, es una canción de ese otro genio del pop, José Mª Granados. Las letras, al igual que en el disco precedente, son muy desesperanzadoras. Llama la atención los arreglos de teclado (Luís J. Serrano) que tienen todas las canciones, toda una novedad en sus discos (tan solo los habían introducido en dos canciones del segundo “Ahora que estoy peor” y “Trae en tu cara”). Es también una curiosidad del disco la inclusión de una versión instrumental de “No imagino”, que grabó el grupo “Foiegrass”, donde tocaba el que sería futuro guitarrista de Los Secretos, Ramón Arroyo. Al igual que los dos anteriores discos fue producido por Juan Luís Izaguirre.
Algún mes después, por puro azar, una tarde curioseando la sección de discos de Galerías Preciados en Goya con un antiguo compañero del colegio, en uno de esos montones de cintas de saldo, descubrí el segundo disco de Los Secretos “Todo sigue igual” (1982) al módico precio de 100 pesetas, todo lo que llevaba encima aquella tarde, no lo dude ni un instante, aunque no le hizo ni puñetera gracia al citado compañero que quería que nos lo gastásemos en “no se qué”. “Todo sigue igual” es otra de esas maravillas desconocidas del grupo. El mérito de este disco, al igual que el siguiente, ha de verse bajo el prisma de la obligación que tenía el grupo “por contrato” de escribir un disco por año. Se trata de un álbum de temas cortos, algunos muy enérgicos (muy en la línea del primer disco). También es curioso que tan solo una de las diez canciones tenga solo un compositor (“Problemas” de
Álvaro Urquijo), dado que el resto está compuesto a medias por al menos dos autores, destacando especialmente el batería Pedro Antonio Díaz, que interviene en ocho de los diez temas, dado que el décimo “Ráfagas” es una versión de una canción del grupo “Bólidos”. También sobresale Pedro por cantar cuatro de los diez cortes del disco. Aunque hay muchas grandes canciones, me quedo, sin duda, con “Ahora que estoy peor”. Es un disco en el que la temática de las letras es especialmente oscura y dramática, predominando temas como la soledad, la incomprensión o la incertidumbre de vivir.
Qué lata no daría yo en el colegio con “Algo más” y “Todo sigue igual” de Los Secretos que rápidamente se convirtió en una de las bandas favoritas del grupo de compañeros. Los discos iban de un lado a otro para ser grabados por uno y por otro, y así acabaron claro, más trillados que el “Reckless” de Luís (el tercer mosquetero). Durante años
se ha dado la paradoja que estos dos discos han estado totalmente descatalogados, convirtiéndose en genuinos incunables, hasta su reedición en CD en el año 2005.
Un fin de semana de 1984 me lancé con aquel compañero del colegio a la busca y captura del primer disco de Los Secretos, que él estaba empeñado ahora en comprarse costase lo que costase. Miramos en todos los sitios conocidos, pero nada. Para entonces el grupo ya ni estaba de moda ni tenía éxito, y ya solo estaban disponibles, curiosamente, el
segundo y el tercer disco. Afortunadamente en una tienda muy antigua de la calle Gran Vía lo encontramos en casete. Al abrirlo llamaba la atención, sobre todo por ser una cinta, una dedicatoria “A Canito”. Esta dedicatoria ya no estaba en la reedición que se hizo años más tarde. Poco se puede decir que no se haya dicho ya de este disco, es u
na auténtica obra maestra del pop español, tema tras tema, los doce (incluso “Déjame”), un auténtico canto al desamor. Compuesto mayoritariamente por Enrique Urquijo con la participación de Pedro Antonio Díaz (que canta como los ángeles hasta cinco canciones, joyas como “No supe qué decir”, “Niño mimado” o “Se fue como llego”) y Álvaro Urquijo (en tres temas “Qué puedo hacer yo”, “No supe qué decir” y “Fuertes emociones”). Tiene otras dos canciones de Canito (“Me aburro” y “Otra tarde”, ésta a medias con Enrique) y una versión “Sobre un vidrio mojado”. Es un disco con un ritmo brutal, el que le imprimía Pedro con su batería y las endiabladas guitarras de los hermanos Álvaro y Javier, que se puede calificar tranquilamente como “power pop”.
En esta primera época de Los Secretos, debido a mi corta edad, no asistí a ningún de sus conciertos, aunque sí pude escuchar uno retransmitido por la radio en el año 84, lo llegué incluso a grabar, aunque, desafortunadamente, se perdió.
Un día ese año, el 14 de mayo de 1984 para ser exactos, lo recuerdo como si fuera ayer, aquel compañero de colegio me comentó al verle: “sabes que se ha muerto el batería de Los Secretos”, a lo que respondí: “claro, Canito, el batería que tenían cuando el grupo se llamaba todavía Tos”. Pero no. Entonces me dio ese recorte de El País que todavía conservo. El día 12 había muerto Pedro Antonio Díaz, esplendido batería y maravillosa voz de Los Secretos, pensé que el sueño había terminado.
Alejandro d
e la Cuadra
Otra tardeAlguien como tú
No me imagino